Viaje al abismo del
cosmos, a los bordes del gran vacío, pero no te encontré. Me sumergí en la
vida, en la incógnita y el sufrimiento del existir más no te hallé. Podría
existir por un millón de años o dos y aun así no te encontraría. Haga lo que
haga, vaya donde vaya nunca te encontraré. Porque sólo sé puede hallar lo que
está y tú... no estás.
Lo que esta
eventualmente se deteriora y perece. Allí se ancló mi error, debí dirigirme a lo que es y lo que es, no
está.
Y no requería
viajar para encontrarte, solo serenarme, despejarme de mis pensamientos, eludir
mis ilusiones y derrumbar los muros de lamentaciones para fundirme con lo que
es, con el ser.
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