martes, 24 de febrero de 2026

¡Guíame Mabel! - XLI


Apareció subrepticiamente y poco a poco se instaló entre los dos. Inadvertida, yo mismo la excusaba y le daba razón.  Empecé no viéndote como regularmente lo hacía, cada semana, a veces dos. De quince días paso a ser un mes y después mas de dos. Ahora ya es un año y luego podrían ser dos, de nuestra separación.

Estuvimos unidos, con miradas, detrás de disfraces, en diferente país, con otra piel y diferente edad, pero ahora ya no te hallo más. Sería celestial verte como siempre, en mis sueños.

Vives en otra dimensión, lo sé, en otro estado del ser, talvez, pasando tu propia aflicción. Y quizá el ya no poder sentirnos sea una de ellas. ¡Que agónico se siente!

Habíamos sobrepasado a la muerte, ahora la vida nos separa. Nos veremos otra vez, es cierto.

¿Pero, cuando será? En dos años, en cinco o en diez o probablemente en mi último anochecer. 

lunes, 23 de febrero de 2026

Oh ¿que será? - Willie Colon


“Oh ¿que será?” es una versión en salsa de la canción compuesta por Chico Buarque hecha por Willie Colón en 1981. Al escucharla, me di cuenta que Willie Colon trajo a la salsa un rasgo de profunda reflexión que creo que no tenía. No solo eso, lo hizo de una manera poética, poniendo en el oído de los escuchas, lo incierto, lo desconocido, los problemas existenciales, lo mágico y lo oscuro, arriesgando con ese intento su fama.

 

Q.E.P.D.

21 de febrero de 20026


Wayayay - Los Kjarkas


 

jueves, 19 de febrero de 2026

¡Guíame Mabel! - XL

 


No sé porque hay días en que me es más honda la necesidad de ti. Es como si un tren me hubiera pasado encima y el dolor me apretara la garganta para pronunciar tu nombre. Soy un pedazo de hielo desprendido de un iceberg que flota solitario en los mares de la Antártida, gélido y solo y precisara decir tu nombre para calentarme.

Las reminiscencias me asaltan cual jaguar agazapado detrás de cada recuerdo. Cada noche mi ser, desprovisto de la armadura de racionalidad con que combato el mundo, sucumbe ante la confirmación de la imposibilidad de alcanzar en vida la felicidad humana. Entonces, … pienso en ti.


miércoles, 11 de febrero de 2026

Desiderata. Jorge Lavat


«Desiderata» (del latín «cosas deseadas») es un famoso poema de autoayuda escrito por el estadounidense Max Ehrmann en 1927, popularizado mundialmente a finales de los 60 y consolidado en español por la icónica interpretación hablada del actor mexicano Jorge Lavat en 1972. El texto, que ofrece consejos de paz y sabiduría, fue erróneamente atribuido a una antigua iglesia en Baltimore antes de reconocerse su autoría real.


 

Manuel y Raquel

-¡Manuel!

Alguien grito mi nombre. Volteé el rostro hacia mi derecha, desde donde se había emitido esa voz. Detuve mi andar y en un segundo enfoque el rostro de la figura que me llamó. La imagen de esa persona atravesó centenares de momentos de mi historia y su imagen difuso por el recuerdo, se plasmó en un tierno rostro que mi mente asoció con un nombre.

-¿Raquel?

-Manuel - volvió a repetirme.

-¡Hola! – respondí.

-¡Qué milagro de verte!

Nos acercamos lentamente y agarrados de los brazos nos besamos en las mejillas.

- ¿Cómo estás? – me preguntó.

-¡Bien! ¡muy bien! ¿Y tú?

Y así hilamos esos momentos con preguntas y respuestas tratando de coser diez años de rotura de una tela que fue una y ahora son dos.

Raquel había sido mi primer amor, amor de adolescente, amor estudiantil. La conocí cuando yo tenía 14 años y ella 13. Estaba yo con un amigo en un parque cuando la vimos bajar del ómnibus escolar de su colegio. Al notar lo linda que era mi amigo me reta si yo le podía hablar. Cierto que era bonita y que normalmente me tendría que rechazar, pero me animé y le conversé. Ella aceptó graciosamente mi intención. Y así, solía esperarla que bajara del bus y la acompañaba a su casa. En el segundo piso de un edificio donde ella vivía, antes de entra a su departamento, a escondidas no besábamos. A esa edad me sentía feliz y suertudo de tener una chica así.

Pero el destino obró y hizo que me mudara lejos de Raquel. Además, su mamá se enteró que Raquel tenía enamorado y no la dejaba salir. Todo eso nos distanció. Pero ahora un milagro nos reunió. 

Sentí que ella me hablaba con ansias y alegría y era lo mismo que yo sentía. Estuvimos hablando un buen rato, no recuerdo de que temas, pero si recuerdo cómo no le pedí vernos otra vez. Tampoco le pregunté por su número de teléfono, ni su dirección, ni nada. Ni siquiera le expresé que ojalá la suerte nos volviera unir otra vez. Callé.

Y así nunca supo Raquel que ese mismo día, a la 7 de la tarde, yo me casé.