Finos, sensibles, delicados,
sublimes rasgos de vida que pusimos en cada sentimiento que tejieron nuestros
corazones cuando se reconocieron. Nuestras emociones eran mariposas
multicolores, eran miríadas de luceros que destellaron en el cielo. Están allí,
pues aun se me adhieren y hacen vibrar el afecto que sigo teniendo por ti.
Tengo un solo modo
de querer y es para siempre. No tomo atajos. No lo rige ni la fortuna ni la
suerte. No empieza con la vida ni termina con la muerte. Duerme, a veces por
cientos de años. Y despierta por la vibración de su voz o su risa, como la ultima
cita, cuando con un guiño que hizo la reconocí en otro cuerpo. Siempre es única,
aunque muestre otro aspecto. Si bien me dejo en este cuerpo celeste, nos
veremos en otra vida, cuando el tiempo otra vez coincida. El destino
gobierna el juego, al que me someto porque te quiero.
El famoso huayno cusqueño "Valicha" fue
escrito y compuesto por el profesor peruano Miguel Ángel Hurtado Delgado en
1945. La canción está inspirada en la historia de amor y desamor hacia
Valeriana Huillca Condori, una joven campesina de Acopía (Cusco) de quien
Hurtado se enamoró profundamente. La pieza narra la historia real de la huida
de Valeriana hacia la ciudad del Cusco y sus posteriores infortunios,
convirtiéndose en uno de los temas más emblemáticos de la música andina a nivel
mundial.
Luis Eduardo Aute
es un cantautor, pintor, escultor y director de cine español. Es el creador de
temas inigualables como “Rosas en el mar”, “De alguna manera”, “Aleluya”,”La belleza” y muchos más. En cantante se encuentra
en coma, en el hospital después de sufrir de un infarto.
En una entrevista
de ABC declaro lo que lo pinta como un genuino artista:
“Yo quiero que
escuchen mis canciones, vean mis cuadros y escuchen mis poemas, pero a mí que
me olviden. Quiero que disfruten o padezcan mi trabajo, el autor es lo de
menos.”
Nota: Luis Eduardo
Aute murió de COVID 19 el 4 de abril de 2020.
Mi cabeza pesa
mucho, lastima las manos y los brazos donde a veces la pongo a descansar.
Admito que tengo la cabeza ligeramente grande, pero no es ciclópea como murmura
alguna gente. Tampoco es para que me llamen “Manotas” el pulpo.
Frecuentemente me
duele el cuello donde mi cabeza se bambolea cuando camino. Consulte con el médico,
pero después de una radiografía, me dijo que no encontró nada anormal y me
recetó unas pastillas
para la inflamación y el dolor. Sospecho que era algo mas pues estoy tomando
dichas pastillas desde hace diez años.
Mi cabeza descansa
mejor cuando duermo, pero el alivio me dura hasta que la almohada pierde su
rigidez pues el peso extremo la aplana.
No siempre fue así.
Empezó cuando me aboqué
a guardar todos los pensamientos y evocaciones que tengo de ti. Yo suelo
guardar tus recuerdos en mi memoria. Pero ellos la han copado, se han tornado
en demasiados. Se han escapado del pasado y han inundado mi presente. Ahora veo
a gente en la calle y como magia tú
te ubicas entre ella, en fiestas, en el mercado, en la estación de ómnibus. Y
cada vez que te veo, me causa tremenda emoción y mas intensa porque se que ya
no estás aquí.
No es normal, lo sé,
pero no dejo que nadie lo sepa, no vayan a tomarlo a mal.
Te fuiste y dejaste
llorando a todos los que te querían.
Yo sé que estas en
algún lugar y querría pedirte que regreses, pero no es posible, no tienes materia,
¿cómo se podría? Es imposible.
Yo sé que estas,
que eres, pero no lo he dicho a nadie, nadie me creería, aunque se esforzaran.
Pero … yo también quiero
verte, con mis ojos, en este mundo y quizás, si me dejas, abrazarte, tocarte.
No quiero verte solo en sueños, aunque eso es bastante.
Para vivir se
necesita tener una ilusión y un propósito, … tú eras todo eso.