Mi cabeza pesa
mucho, lastima las manos y los brazos donde a veces la pongo a descansar.
Admito que tengo la cabeza ligeramente grande, pero no es ciclópea como murmura
alguna gente. Tampoco es para que me llamen “Manotas” el pulpo.
Frecuentemente me
duele el cuello donde mi cabeza se bambolea cuando camino. Consulte con el médico,
pero después de una radiografía, me dijo que no encontró nada anormal y me
recetó unas pastillas
para la inflamación y el dolor. Sospecho que era algo mas pues estoy tomando
dichas pastillas desde hace diez años.
Mi cabeza descansa
mejor cuando duermo, pero el alivio me dura hasta que la almohada pierde su
rigidez pues el peso extremo la aplana.
No siempre fue así.
Empezó cuando me aboqué
a guardar todos los pensamientos y evocaciones que tengo de ti. Yo suelo
guardar tus recuerdos en mi memoria. Pero ellos la han copado, se han tornado
en demasiados. Se han escapado del pasado y han inundado mi presente. Ahora veo
a gente en la calle y como magia tú
te ubicas entre ella, en fiestas, en el mercado, en la estación de ómnibus. Y
cada vez que te veo, me causa tremenda emoción y mas intensa porque se que ya
no estás aquí.
No es normal, lo sé,
pero no dejo que nadie lo sepa, no vayan a tomarlo a mal.
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