viernes, 5 de junio de 2026

¡Guíame Mabel! - C


 

Muchas veces he escuchado y he sido testigo cuando personas dedican pensamientos de comfort, ayuda y proteccion a algun ser querido. Tambien cuando envian deseos de sanación y cura para otra persona.

Nunca pensé que esa dedicación y deseo tuvieran algun efecto positivo o que diera algún resultado.

Eso creía hasta que apareciste  tú.

Y no es que haya surgido de pronto en mi la fé y la creencia en milagros. Eso no fue necesario.

Una noche  estaba en mi dormitorio, en trance para dormirme. Frente a esa soledad  vino a mi mente, a mi corazón, alma o espíritu, no sé, tú.

Y en la rapidez de centésimas de segundo que un deseo se gesta y se expresa, sentí un leve ardor en mi cuerpo,  como si una energía hubiera hecho contacto con mi piel, con sutil y suave presión. Tal sensación me dio paz, calmó mi angustia y disipó razgos de tristeza que me afligían.

Y es que le había pedido un ruego.

-Ayúdame Mabel.

Ahora sé y  creo que el bien que con bondad, amor, piedad o compasión se desea, es realizable.

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