Muchas
veces he escuchado y he sido testigo cuando personas dedican pensamientos de
comfort, ayuda y proteccion a algun ser querido. Tambien cuando envian deseos
de sanación y cura para otra
persona.
Nunca
pensé que esa dedicación y deseo tuvieran algun
efecto positivo o que diera algún resultado.
Eso
creía hasta que
apareciste tú.
Y no
es que haya surgido de pronto en mi la fé y la creencia en milagros. Eso no fue necesario.
Una
noche estaba en mi dormitorio, en trance
para dormirme. Frente a esa soledad vino
a mi mente, a mi corazón, alma o espíritu, no sé, tú.
Y en
la rapidez de centésimas de segundo
que un deseo se gesta y se expresa, sentí un leve ardor en mi cuerpo, como si una energía hubiera hecho contacto con mi piel, con sutil y
suave presión. Tal sensación me dio paz, calmó mi angustia y disipó razgos de tristeza que me afligían.
Y es que le había pedido
un ruego.
-Ayúdame Mabel.
Ahora sé y creo que el bien que con bondad, amor, piedad
o compasión se desea, es realizable.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario