Finos, sensibles, delicados,
sublimes rasgos de vida que pusimos en cada sentimiento que tejieron nuestros
corazones cuando se reconocieron. Nuestras emociones eran mariposas
multicolores, eran miríadas de luceros que destellaron en el cielo. Están allí,
pues aun se me adhieren y hacen vibrar el afecto que sigo teniendo por ti.
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