Apareció
subrepticiamente y poco a poco se instaló entre los dos. Inadvertida, yo mismo
la excusaba y le daba razón. Empecé no viéndote
como regularmente lo hacía, cada semana, a veces dos. De quince días paso a ser
un mes y después mas de dos. Ahora ya es un año y luego podrían ser dos, de
nuestra separación.
Estuvimos unidos,
con miradas, detrás de disfraces, en diferente país, con otra piel y diferente
edad, pero ahora ya no te hallo más. Sería
celestial verte como siempre, en mis sueños.
Vives en otra
dimensión, lo sé, en otro estado del ser, talvez, pasando tu propia aflicción.
Y quizá el ya no poder sentirnos sea una de ellas. ¡Que agónico se siente!
Habíamos
sobrepasado a la muerte, ahora la vida nos separa. Nos veremos otra vez, es
cierto.
¿Pero, cuando será? En dos años, en cinco o en diez o probablemente en mi último anochecer.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario