Así te pensé, sentí,
concebí e imaginé …bella. Así mi
mente te aceptaba, con tu natural y sutil indiferencia de quien posee belleza. Así
mi mente juzgaba tu inocencia casi infantil de quien es bella. Así mi mente se inmovilizaba
al rozar mis pensamientos con tu belleza. Así mi mente se maravillaba de tu
mirada, tus sonrisa, de tu capciosa parsimonia de una criatura que se considera
bella. Y por ser bella te pensé eterna como un poema, como una canción. Y
aunque me equivoque pues no fuiste eterna, lo eras de verdad, no en esta, pero
en otra realidad, donde mora la eternidad.
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